Tips para cuidar tu piel

Hoy veremos algunos tips para cuidar tu piel, una serie de consejos fáciles y útiles de aplicar a diario para prevenir y tratar los problemas de la piel más habituales.  Se trata de limpiar, tonificar, suavizar, humectar y proteger la piel teniendo en cuenta sus características y necesidades.

Como sabes, el tipo de piel está dado genéticamente pero puede modificarse según factores externos, internos y por el indiscutible paso del tiempo. Si llevas acabo estas recomendaciones empezarás a notar cambios inmediatos y otros a más largo foto del rostro de una mujer rubia plazo. El cuidado cutáneo es semejante al que realizas con una dieta: aunque reduzcas las calorías de tu ingesta diaria si quieres bajar de peso o aunque ingieras todos los antioxidantes necesarios para estar sana y vital no te verás al día siguiente delgada o más joven. Notarás cambios graduales que te harán sentir bien día a día pero el resultado final que esperas lo experimentarás al cabo de las semanas o meses.

Recomendaciones para la piel seca

Para lograr una piel saludable será necesario elevar los niveles de humectación reteniendo el contenido hídrico en el estrato córneo y aportando agua desde fuera. Verás que en poco tiempo tu piel estará más elástica, luminosa y suave.

  • Humecta tu piel inmediatamente después de bañarte: los jabones y productos de limpieza remueven el manto hidrolipídico quitándole humedad y dejando la piel del rostro y cuerpo tirantes.
  • Exfolia tu piel: las cremas o geles con gránulos te ayudan a mantener desobstruídos los ostium (poros). También te recomiendo usar diariamente algún renovador celular que contenga Aha’s.
  • Evita el agua muy caliente a la hora de bañarte: el calor eleva la temperatura corporal y favorece la evaporación cutánea.
  • Humecta diariamente tu piel: de dos a tres veces por día en la cara y luego de bañarte en el cuerpo.
  • Considera usar una crema humectante liviana para el verano y otra más untuosa para el invierno.
  • Utiliza cremas con activos específicos según la necesidad:
  1. ceramidas: reparan la barrera lipídica alterada, evitan evaporación del agua del estrato córneo.
  2. ácido hialurónico: retiene el agua en la dermis, redensifica.
  3. vitaminas y minerales: ejercen un papel protector de la piel.
  • Toma de 2 a 3 litros diarios de agua: la hidratación de los tejidos se da fundamentalmente por el agua ingerida.
  • Mantén humidificado el ambiente de tu entorno: la piel se hidrata del ambiente, por eso en invierno (cuando la humedad relativa es más baja) se reseca fácilmente.
  • Usa protector solar: siempre debes proteger tu piel de las radiaciones solares para evitar daños a corto y largo plazo. Si te interesa retardar la aparición de arrugas, pliegues y manchas es imprescindible que uses protección solar diariamente. Prefiere los protectores cremosos y si tu piel es sensible leige aquellos que contengan óxido de zinc y/o dióxido de titanio.

Recomendaciones para la piel grasa

Para lograr una piel saludable es necesario equilibrar las cantidades de sebo y agua. Verás que en poco tiempo tu piel lucirá fresa, limpia y sin brillo.

  • Usa agua tibia para lavar su cara: el agua caliente actúa como disolvente sobre la grasa, mucho más que el agua fría.
  • Mantén la piel limpia: lava tu rostro por la mañana y por la noche, y a mitad del día si es necesario. Un máximo de tres lavados diarios es suficiente puesto que más porque de estimulará mayor producción de sebo.
  • Evita los productos de limpieza agresivos: los jabones fuertes o detergentes pueden provocar irritación.
  • Exfolia tu piel: las cremas o geles con gránulos te ayudan a mantener desobstruídos los ostium (poros). También te recomiendo usar diariamente algún renovador celular que contenga Aha’s.
  • Hidrata siempre luego del lavado: es común que las pieles grasas o seborréicas se deshidraten con facilidad debido al empeño en remover la grasitud. Intenta mantener o lograr el equilibrio de sebo y agua.
  • Evita los productos humectantes oleosos: elige formulaciones libres de aceite. Atención: los sérums son una buena opción siempre que no sean oleosos, en ese caso prefiere geles.
  • Usa mascarillas con propiedades absorbentes: las arcillas y fangos absorben el sebo dándole un aspecto mate a la piel.
  • Usa protector solar: siempre debes proteger tu piel de las radiaciones solares para evitar daños a corto y largo plazo. Si te interesa retardar la aparición de arrugas, pliegues y manchas es imprescindible que uses protección solar diariamente. Las bases de maquillaje compactas con FPS son ideales para las pieles grasas y los protectores con óxido de zinc y/o dióxido de titanio resultan perfectos para las pieles sensibles.

Recomendaciones para la piel mixta

Para lograr una piel saludable deberás equilibrar las diferencias entre las distintas partes de la cara. Verás que desaparecerá el brillo de la zona T y lucirá más luminoso y humectado el resto del rostro.

  • Higieniza tu cara con un limpiador suave: una espuma o gel solubles en agua son una elección adecuada para limpiar tu piel sin resecarla, engrasarla o irritarla.
  • Evita jabones irritantes para higienizar el rostro: la mayoría de los jabones en pastilla tienden a irritar y resecar la piel.
  • Utiliza máscaras que regulen la grasitud de la zona T: puedes aplicar dos a tres veces en semana mascarillas de arcilla o fango para absorber el exceso de sebo.
  • Escoge tónicos a base de hierbas: evita ingredientes como el alcohol, mentol, cítricos. El agua termal es una buena opción para hidratar y descongestionar.
  • Exfolia tu piel regularmente: dos veces a la semana, en la zona T, con un gel con  gránulos y por la noches un renovador celular estará muy bien.
  • Hidrata la piel del rostro con productos libres de aceite.
  • Aplica una crema hidratante en todo el rostro y alguna específica con ceramidas para la zona seca.
  • Usa protector solar: siempre debes proteger tu piel de las radiaciones solares para evitar daños a corto y largo plazo. Si te interesa retardar la aparición de arrugas, pliegues y manchas es imprescindible que uses protección solar diariamente. Las bases de maquillaje compactas con FPS son ideales para las pieles grasas y los protectores con óxido de zinc y/o dióxido de titanio resultan perfectos para las pieles sensibles.

Estos cGuía básica de cuidados cosméticos para descargaruidados externos sumados a una alimentación sana que incluya frutas y vegetales variados, legumbres y cereales y agua favorecerán a la salud de tu piel.

Si deseas ampliar tu información te sugiero que descargues la versión en pdf de la Guía básica de cuidados comésticos.

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Piel mixta

La piel mixta es un biotipo cutáneo que presenta una combinación de dos clases de piel diferentes al mismo tiempo: piel grasa en el centro y seca o normal en la periferia. El principal desafío que plantea para quienes tienen esta característica es el de encontrar un tratamiento adecuado que equilibre las diferencias.

En la piel mixta, las distintas secreciones de las áreas del rostro da como resultado dos tipos de manto hidrolipídico. Esta variación también puede darse entre la piel de la cara y del cuerpo (normal en la cara y grasa en la espalda, normal en la cara y seca en los miembros inferiores o superiores, etc.)

Por lo general la zona central (frente, nariz y mentón) es grasa o seborréica. En este área, conocida como zona T, genéticamente se máscaras de comedia y tragediasuele agrupar mayor cantidad de glándulas sebáceas, y si su producción de sebo es excesiva determinará un manto hidrolipídico oleoso. La zona de mejillas y contorno facial es seca, normal o sensible. Estas áreas presentan tendencia a la deshidratación, baja producción de sebo y predisposición a desarrollar arrugas tempranamente.

Si tienes piel mixta, sabrás muy bien de qué te hablo y es muy probable que experimentes alguno de los siguientes síntomas:

  • Zona T oleosa, con poros dilatados, comedones (espinillas)
  • Mejillas y/o laterales deshidratados, escamosos
  • Mejillas y/o laterales con piel fina, poros imperceptibles
  • Presencia de rosácea, piel sensible

Por lo general la piel mixta está determinada genéticamente. Sin embargo, a veces, las personas tornan su piel de normal a mixta cuando usan productos inadecuados. Por ejemplo cuando abusas de cremas que contienen elementos irritantes que propician la deshidratación y consecuente sequedad, o cremas muy untuosas y grasosas que estimulan la producción excesiva de sebo y obstruyen los poros. No es recomendable demasiada emoliencia para la zona T ni demasiado producto absorbente para las zonas secas.

Cuidado cosmético de las pieles mixtas

Muchas personas con piel mixta suelen sentirse desorientadas a la hora de elegir los productos correctos para su cuidado. Principalmente tienes que escoger cosméticos que no agudicen la diferencia entre las zonas faciales. En ocasiones será necesario que uses productos específicos para cada área. Por ejemplo:  en la zona grasa ponte geles, lociones o emulsiones con baja composición lipídica. También aplica mascarillas de arcilla o gel de aloe vera para regular el sebo. Para las partes secas elige lociones emolientes y cremas humectantes; incluye el contorno de ojos también. La exfoliación con cremas con gránulos siempre viene bien para dar a la piel higiene profunda y suavidad. Los limpiadores suaves en geles o espumas son perfectos. Si tu piel tiene rosácea o daño solar es importante que los productos sean suaves, puedes escoger una espuma o un agua desmaquillante soluble en agua.

El peeling químico y la microdermoabrasión son aconsejables para unificar el grosor, aspecto y textura de la superficie cutánea. La profesional, con el conocimiento que tiene de las acciones de los diferentes ácidos podrá utilizar los específicos para cada zona. El buen diagnóstico y la habilidad que tenga la esteticista en el uso de la microdermoabrasión le permitirá seleccionar las partes engrosadas de la piel para trabajarlas con más intensidad.

El desafío que presenta la piel mixta es equilibrar sus diferencias. Si tienes dudas sobre cómo tratarla, te recomiendo hacer una consulta a tu esteticista para que te haga un diagnóstico y te oriente en el tratamiento diario. La selección de productos de buena calidad que se adecúan a la necesidad de cada área ayuda a solucionar los problemas que este tipo de piel acarrea.

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Piel grasa

La piel grasa es un biotipo cutáneo en el cual las glándulas sebáceas secretan sebo en exceso debido a un estímulo hormonal, trayendo como consecuencia una serie de inconvenientes que le son propios.

Hablar de piel grasa implica hablar de la unidad pilosebácea la cual está conformada por la glándula sebácea (ubicada en la dermis media) y el folículo piloso. Toda la superficie de la piel, con la excepción de las palmas y paceite cayendo en agualantas, posee orificios foliculares por los que se excreta el sebo. La zona con mayor capacidad de producción de sebo es la llamada zona T (frente, nariz y mentón) debido a la concentración de dichas glándulas. El sebo es una mezcla de lípidos (triglicéridos, ésteres de la cera, escualeno y ácidos grasos libres) que  tiene como función lubricar y proteger la superficie de la piel.

La abundante producción de grasa forma sobre la superficie cutánea una emulsión de tipo agua en aceite (w/o) que le da untuosidad y brillo. A más hiperactividad de las glándulas sebáceas nos encontramos frente a una seborrea, donde la fase oleosa es tan abundante que no puede formarse la emulsión epicutánea y se observan pequeñas gotas que salen de los folículos (especialmente en la nariz). En la piel grasa la epidermis está engrosada, su capa córnea es espesa y tiene tendencia a desarrollar queratosis, acné, rosácea, eczema seborréico. Por lo general la secreción sudoral también se encuentra aumentada, con lo cual la humedad en la piel es alta. Esta excesiva humedad  causa maceración, obstrucción de los poros, irritación, formación de comedones y microquistes. El manto epicutáneo se encuentra modificado, con tendencia a la alcalinidad y a la proliferación de hongos y bacterias.

Existen tres tipos de piel grasa según la proporción de sus fases acuosa y oleosa:

Piel grasa deshidratada: sebo normal y agua deficiente. Se la ve opaca, con fina descamación, áspera al tacto.
Piel grasa oleosa: sebo y agua abundantes. Se la ve brillante, untuosa al tacto.
Piel grasa sensible: sebo y agua insuficientes. El agua se evapora y la piel se torna irritable. La rosácea se asocia a este tipo de pieles.

Si tienes piel grasa, sabrás muy bien de qué te hablo y es muy probable que experimentes alguno de los siguientes síntomas:

  • Estrato córneo engrosado
  • Piel brillante y húmeda
  • Poros dilatados
  • Comedones (puntos negros)
  • Tonalidad  amarillenta

Cuidado cosmético de la piel grasa

Si tu piel no tiene mayor problema que el exceso de grasitud bastará con limpiar diariamente tu rostro (por la mañana y por la noche) e hidratar luego. Este tipo de piel se ensucia con facilidad porque las partículas y la polución ambiental se adhieren a la grasa presente en la superficie cutánea. Si tienes más complicaciones, como acné o deshidratación deberás usar en casa productos específicos para solucionarlas. El tea tree oil es un activo muy eficaz para desinfectar las lesiones del acné y las mascarillas de arcilla son ideales para absorber el exceso de grasa (puedes aplicarlas dos a tres veces en semana). Para hidratar te recomiendo geles o serums acuosos con principios descongestivos, o con ceramidas (se incorporan al estrato córneo “sellando” e impidiendo la evaporación de agua).

El tratamiento en el gabinete cosmetológico varía según las variantes de cada piel, pero en líneas generales el objetivo es limpiar profundamente la piel, exfoliarla, desinfectarla y equilibrar la cantidad de sebo y agua. El uso de ozonoterapia, peeling químico, microdermoabrasión y electroporación trabajan integralmente con cremas, viales y mascarillas para solucionar el problema de la piel grasa.

MÁS INFORMACIÓN: Piel seca

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Examen cutáneo – Tipos de piel

Para establecer los  diferentes tipos de piel voy a empezar por nombrarte algunos sustancias y sus  funciones  a nivel de la epidermis. clasificación de los biotipos cutáneos con sus principales características. Luego, encontrarás la clasificación de los biotipos cutáneos y sus características.

mujer con lupa

Una de las principales funciones de la piel es producir una proteína llamada queratina que tiene por función protegernos del medio ambiente. Bajo el microscopio se la observa en forma de escamas. Cuando la epidermis funciona correctamente las células del estrato córneo (estrato más superficial de la epidermis) se van desprendiendo imperceptiblemente y van siendo reemplazadas continuamente por otras células provenientes de las capas profundas. A la superficie de la piel llegan otras sustancias como: las grasas de las secreciones de las glándulas sebáceas y de las que producen los queratinocitos (células de la epidermis) así como también agua de las glándulas sudoríparas y de la secreción acuosa de los queratinocitos. El agua y la grasa presentes forman el manto epicutáneo que actúa como protector y como factor de humectación.
Además llegan restos de queratinocitos con pigmentos provenientes de los melanocitos (ubicados en la membrana basal de la epidermis).

La clasificación de la piel tiene mucho que ver con estas características que te acabo de describir. Si tu piel funciona equilibradamente podemos decir que es normal, si hay un desequilibrio en su proporción de agua o grasa entonces diremos que tienes piel seca o seborréica según la carencia.

Piel normal o eudérmica
: es el resultado de un equilibrio entre los procesos de queratinización, descamación, secreción de sebo y agua. Superficie lisa, fina y flexible. Se encuentra humectada, es suave al tacto. De aspecto mate, color uniforme y sin lesiones visibles. Los niños/as tienen piel eudérmica.

Piel grasa: es el resultado de un exceso de actividad de las glándulas sebáceas. La piel es gruesa, brillante, húmeda y de poros (orificios foliculares) dilatados. A una piel grasa se suele asociar el acné: con comedones (espinillas negras y blancas) y pueden aparecer lesiones como pápulas, pústulas, nódulos y puede favorecer la aparición de acné. Es muy común en la pubertad con el movimiento hormonal que estimula la actividad de las glándulas sebáceas.
Existen diferentes combianaciones según cómo funciones las dos fases:
Piel grasa deshidratada: sebo normal y agua deficiente. Se la ve opaca, con fina descamación, áspera al tacto.
Piel grasa oleosa: sebo y agua abundantes. Se la ve brillante, untuosa al tacto.
Piel grasa sensible: sebo y agua insuficientes. El agua se evapora y la piel se torna irritable. La rosácea se asocia a este tipo de pieles.

Piel seca: es el resultado de una escasa producción de sebo y agua. La superficie cutánea es seca, áspera al tacto y opaca a la vista. De espesor disminuido, orificios foliculares casi imperceptibles. Puede tener complicaciones como las telangiectáceas (“arañitas”), eritrosis, arrugas y pliegues prematuros.
Combinaciones:
Piel seca alípica: fase acuosa normal y oleosa deficiente. Muy opaca, con tendencia a la eritrosis.
Piel seca deshidratada: agua insuficiente y sebo normal. Tendencia a la irritación, de aspecto deslucido.
Piel seca xerodérmica: fases acuosa y grasa insuficientes.

Piel mixta: suele presentar zonas secas y grasas, y también zonas normales, distribuidas de manera desigual. Aunque es normal que las personas tengamos más grasa en la zona central de la cara: frente, nariz y mentón, mientras que mejillas y contorno de ojos y de labios suelen presentar sequedad.

Amigas, sólo queda acercarse a un espejo y mirarse un poquito. Para diagnóstico y cuidados… ¡Al gabinete de estética!

> MÁS INFORMACIÓN:Consejos básicos para el cuidado de la piel , Máscaras faciales

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