Examen cutáneo – Tipos de piel

Para establecer los  diferentes tipos de piel voy a empezar por nombrarte algunos sustancias y sus  funciones  a nivel de la epidermis. clasificación de los biotipos cutáneos con sus principales características. Luego, encontrarás la clasificación de los biotipos cutáneos y sus características.

mujer con lupa

Una de las principales funciones de la piel es producir una proteína llamada queratina que tiene por función protegernos del medio ambiente. Bajo el microscopio se la observa en forma de escamas. Cuando la epidermis funciona correctamente las células del estrato córneo (estrato más superficial de la epidermis) se van desprendiendo imperceptiblemente y van siendo reemplazadas continuamente por otras células provenientes de las capas profundas. A la superficie de la piel llegan otras sustancias como: las grasas de las secreciones de las glándulas sebáceas y de las que producen los queratinocitos (células de la epidermis) así como también agua de las glándulas sudoríparas y de la secreción acuosa de los queratinocitos. El agua y la grasa presentes forman el manto epicutáneo que actúa como protector y como factor de humectación.
Además llegan restos de queratinocitos con pigmentos provenientes de los melanocitos (ubicados en la membrana basal de la epidermis).

La clasificación de la piel tiene mucho que ver con estas características que te acabo de describir. Si tu piel funciona equilibradamente podemos decir que es normal, si hay un desequilibrio en su proporción de agua o grasa entonces diremos que tienes piel seca o seborréica según la carencia.

Piel normal o eudérmica
: es el resultado de un equilibrio entre los procesos de queratinización, descamación, secreción de sebo y agua. Superficie lisa, fina y flexible. Se encuentra humectada, es suave al tacto. De aspecto mate, color uniforme y sin lesiones visibles. Los niños/as tienen piel eudérmica.

Piel grasa: es el resultado de un exceso de actividad de las glándulas sebáceas. La piel es gruesa, brillante, húmeda y de poros (orificios foliculares) dilatados. A una piel grasa se suele asociar el acné: con comedones (espinillas negras y blancas) y pueden aparecer lesiones como pápulas, pústulas, nódulos y puede favorecer la aparición de acné. Es muy común en la pubertad con el movimiento hormonal que estimula la actividad de las glándulas sebáceas.
Existen diferentes combianaciones según cómo funciones las dos fases:
Piel grasa deshidratada: sebo normal y agua deficiente. Se la ve opaca, con fina descamación, áspera al tacto.
Piel grasa oleosa: sebo y agua abundantes. Se la ve brillante, untuosa al tacto.
Piel grasa sensible: sebo y agua insuficientes. El agua se evapora y la piel se torna irritable. La rosácea se asocia a este tipo de pieles.

Piel seca: es el resultado de una escasa producción de sebo y agua. La superficie cutánea es seca, áspera al tacto y opaca a la vista. De espesor disminuido, orificios foliculares casi imperceptibles. Puede tener complicaciones como las telangiectáceas (“arañitas”), eritrosis, arrugas y pliegues prematuros.
Combinaciones:
Piel seca alípica: fase acuosa normal y oleosa deficiente. Muy opaca, con tendencia a la eritrosis.
Piel seca deshidratada: agua insuficiente y sebo normal. Tendencia a la irritación, de aspecto deslucido.
Piel seca xerodérmica: fases acuosa y grasa insuficientes.

Piel mixta: suele presentar zonas secas y grasas, y también zonas normales, distribuidas de manera desigual. Aunque es normal que las personas tengamos más grasa en la zona central de la cara: frente, nariz y mentón, mientras que mejillas y contorno de ojos y de labios suelen presentar sequedad.

Amigas, sólo queda acercarse a un espejo y mirarse un poquito. Para diagnóstico y cuidados… ¡Al gabinete de estética!

> MÁS INFORMACIÓN:Consejos básicos para el cuidado de la piel , Máscaras faciales

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¿Te cuidas del sol?

¿Qué haces…o qué no haces para proteger tu piel del sol? Es posible que muchas veces hayas leído indicaciones y consejos sobre como cuidar la piel de la radiación solar pero, ¿no te has preguntado por qué, a pesar de estar informada, sigues sin tomar los recaudos necesarios?

Si me sitúo exclusivamente en el punto de vista estético puedo enumerar varios beneficios que obtendríamos si nos protegemos del sol. El usar filtro o pantalla solar te mantiene el cutis hidratado, evita la aparición de manchas y arrugas, retarda el deterioro del colágeno y la elastina (fundamentales para dar firmeza al tejido). Pero hoy mi intención es referirme más a la salud que a la belleza de la piel, entendiendo que la belleza sin salud es efímera.
Si repasamos  los textos de Cuidemos la piel 1 y 2 sabemos que el mayor riesgo al que nos exponemos a futuro si no tomamos los recaudos adecuados a la hora de movernos bajo el sol,  es la aparición de cáncer de piel.
Hemos visto que la capa de ozono opera como filtro de las radiaciones solares, así como también sabemos que hay estudios realizados que nos advierten de la reducción de dicha capa y hasta de la aparición de agujeros. Las nubes también absorben la radiación, sólo que en un 20% aproximadamente, lo cual no nos libera de los riesgos de quemaduras inmediatas y otras consecuencias a largo plazo.
También vimos que depende de la perpendicularidad con que caen los rayos solares en la superficie terrestre la intensidad variará.
Leímos sobre fototipos, sobre FPS, sobre el uso correcto de las pantallas, etc, etc…

A partir de aquí es donde surge mi pregunta: ¿Por qué, entonces, a pesar de haber leído algo, o escuchado o experimentado alguna vez en “carne propia” los efectos nocivos de estar bajo el sol sin protección, muchas personas seguimos sin tomar las precauciones necesarias? Vemos que hay gente que no realiza cuidado alguno y otras que lo hacemos a medias (a veces sí, a veces no). Creo que las personas que se cuidan responsablemente pertenecen al grupo de la minoría. Se me ocurre pensar que el problema no es la falta de información sino la toma de conciencia con respecto al tema y el cambio de hábitos.

Al decir toma de conciencia quiero decir que no debemos estar creyendo realmente que podríamos desarrollar el cáncer.  Es como si nos dijéramos que eso   le puede pasar a otros. Y la realidad es, que  hay muestras de sobra para saber que nuestro organismo tiene un límite de tolerancia frente a la radiación y que como desconocemos cuando alcanzaremos ese límite lo mejor sería prevenir. Cuando digo cambio de hábitos me refiero a que tal vez sí hemos adquirido conciencia de los riesgos de exponernos al sol sin protección pero aún no podemos llevar a la acción los cambios necesarios para un nuevo comportamiento.  Por ejemplo: de mañana cuando hacemos nuestra higiene corporal y nos humectamos la piel y aplicamos desodorante y perfumes es necesario incluir la aplicación de pantalla en el rostro y partes del cuerpo que quedarán expuestas. Podemos tener en nuestro bolso o mochila siempre un protector hayamos programado o no una actividad al aire libre. ¡Ni que hablar si vamos a la piscina, a la playa o a pasar un día de campo!

Te invito a reflexionar sobre el tema, mi intención fue solamente plantar un interrogante para que cada uno revise qué puede cambiar para tener una relación más saludable con el Sol. Por mi parte, hace unas semanas incorporé el nuevo hábito de llevar un protector solar en el bolso sin importar si llueve o está soleado.

> MÁS INFORMACIÓN:Consejos básicos para el cuidado de la piel , Células vivas de levadura

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